La Consultoría Estratégica o Por qué BolckBuster debió comprar Netflix cuando pudo

En 2010 BlockBuster se declaró en bancarrota, apenas una década antes, en 1998, la compañía controlaba el 25% del negocio mundial del alquiler de películas, los famosos videoclubs.

¿Cómo es posible que una empresa tan grande y poderosa, con presencia en todo el mundo terminase cerrando?

Simplemente equivocaron su estrategia, lo apostaron todo al alquiler de películas en tiendas físicas a las que debían acudir sus clientes y despreciaron las posibilidades que la nueva tecnología de streaming que se estaba desarrollando en Internet, podían aportar a su modelo de negocio, al punto que cuando en el año 2000 tuvo la oportunidad de adquirir Netflix la desdeñaron… cuatro años después, Netflix había sentado las bases que llevarían a la desaparición de BlockBuster.

Por tanto, si te estás preguntando si tu empresa necesita de la consultoría estratégica, no lo dudes, la respuesta es un SI con MAYÚSCULAS.

De haber invertido más tiempo en el desarrollo de estrategias que en alimentar su ego, grandes empresas como BlockBuster, Nokia o Kodak, por citar algunas, no habrían perdido el dominio hegemónico del mercado que una vez alcanzaran.

¿Qué es la consultoría estratégica?

Según Michel Porter es “toda aquella actividad encaminada a conseguir una ventaja competitiva”. O dicho de otro modo, todo lo que se hace en la empresa para lograr diferenciarla de su competencia y obtener, así, la llave del éxito en un determinado mercado.

Lo más importante que hay que saber es que todos los elementos que constituyen una empresa, desde el edificio en el que se encuentra su sede, hasta el diseño de sus facturas, pasando por su equipamiento físico o informático, sus procesos de trabajo y, desde luego, sus productos y servicios son susceptibles de convertirse en una ventaja frente a la competencia y, también, en un lastre que puede llevarlas a la ruina.

¿Y esto es importante por…?, porque en la vida real no todas las empresas están en disposición de crear grandes productos únicos y originales, en el mundo real, la gran mayoría de nosotros ofrecemos a nuestros clientes productos y servicios en esencia iguales a los que puede ofertar nuestra competencia, entonces ¿dónde está la diferencia que hará que nuestros clientes nos prefieran a nosotros antes que las empresas de la competencia?

Y la respuesta es en la estrategia que dé forma a nuestro modelo de negocio, de hecho diferentes formas de enfocar el servicio al cliente, la forma de pago, la logística, la imagen de la compañía, el control de costes de producción o distribución nos permiten diferenciarnos de nuestros competidores y ofrecer a nuestros clientes productos y servicios únicos.

Para fijar este concepto nos suele gustar comentar el caso de la empresa Zappos, en esencia, nació vendiendo zapatos, zapatos que no fabricaba, es decir, que compraba a terceros y que ofrecía a sus clientes igual que podía hacerlo cualquiera de las miles de zapaterías y grandes superficies que pueblan nuestras ciudades, entonces, ¿cómo logró diferenciarse y tener éxito?: incorporando dos elementos clave a su modelo de negocio, en primer lugar la venta por internet (una actualización de la tradicional venta por catálogo) y, en segundo lugar, implementando una revolucionaria política de devoluciones que permitía a sus clientes devolver sin cargo cualquier compra, de forma que podían comprar, probarse los zapatos y si no le quedaban bien o simplemente no les convencían, podían devolverlos con total confianza.

¿La estrategia es una cuestión de tamaño?

Rotundamente NO, todas las empresas la necesitan. También es cierto que las grandes empresas son las que generalmente más invierten en el desarrollo de estrategias, ¿será coincidencia o quizás por eso han llegado a ser las grandes compañías que son hoy en día?

Simplemente hazte la siguiente pregunta ¿crees que las grandes empresas invierten en estrategia porque les gusta derrochar dinero y tiempo de sus empleados?, o quizás es que simplemente han entendido las importantes ventajas que obtienen al hacerlo.

Con esto no quiero decir que todas las empresas deban o puedan invertir grandes presupuestos en desarrollo de estrategias, ni mucho menos, las grandes empresas invierten mucho porque son grandes y cuentan con muchos empleados, centros de trabajo, líneas de producto… por su parte una pequeña empresa con un volumen de operaciones mucho menor deberá invertir mucho menos tiempo y recursos.

Para que os hagáis una idea, el plan de negocios (eje fundamental de una planificación estratégica) de una gran empresa puede componerse de miles de páginas, mientas que el de una pyme puede completarse en apenas 50 o 100 folios… es una cuestión de proporcionalidad.

Sin embargo, la creatividad y las técnicas necesarias para desarrollar uno y otro son exactamente las mismas.

¿En qué me puede ayudar la consultoría estratégica?

La función de la consultoría estratégica es la de potenciar tu negocio, ayudarte a fijar objetivos (ya sean de ventas, de rentabilidad, de crecimiento, de posicionamiento, de costes…) y establecer un plan claro y efectivo para alcanzarlos.

Puede decirse que la Planificación Estratégica nos ayuda a hacernos las preguntas adecuadas para, después, responderlas de la forma más eficiente posible.

Para ejemplificarlo podemos fijarnos en el mercado del café y es que es curioso que mientras que un kilo de café comprado a granel en origen cuesta a penas unos céntimos, 7 gramos de café en un establecimiento tipo Starbucks puede llegar a costar 6-7€, la razón es que mientras los primeros venden una mercancía no diferenciada, los segundos venden una experiencia para los sentidos, son mercados, por no decir mundos totalmente diferentes (a pesar de que el café en sí sea el mismo).

¿Quién puede ayudarme con mi estrategia?

Si necesitas ayuda con tu estrategia no lo dudes, busca profesionales. Un profesional de la consultoría estratégica se caracteriza por tener un profundo conocimiento de todas las áreas de la empresa así como una amplia experiencia que le permite “ver más allá de lo evidente”.

Y es que, en el mundo de la asesoría existen muchos tipos de profesionales que cada uno se dedica a un área diferente, y hay que saber diferenciarlos todos son valiosos en sus respectivos campos, pero es muy diferente llevar los números de la empresa que ser capaz de hacer que estos números mejoren.

La Estrategia en la Empresa

Hoy nos hemos levantado un poco filósofos, nos viene a la memoria la frase aquella que afirma que ninguno de nosotros somos una isla… aunque a veces no estaría mal, sobre todo si se parece a esas que salen en las postales.

Ya en la oficina no podía quitarme esa idea de la cabeza y al mirar a mi alrededor me di cuenta que ese mismo principio es totalmente aplicable a mi empresa y, por extensión, a todas las demás empresas.

El problema es que así dicho suena muy bien, pero repasando experiencias pasadas nos hemos dado cuenta de la cantidad de proyectos, tanto propios como de terceros, que han fracasado por no tener en cuenta este principio tan básico.

La arrogancia de pensar que estamos en posesión absoluta de la verdad, de que lo que tenemos o pensamos es lo mejor, está en la base de los mayores fracasos empresariales, y todo por no pararnos a pensar en cómo encajamos nosotros y nuestras ideas en nuestro entorno.

Vamos, que al final nuestros profesores de la Universidad tenían razón, en los negocios es necesario contar con una estrategia, o como ellos decían, debemos desarrollar el pensamiento estratégico.

Claro que no todo el mérito es suyo, hace ya 2000 años un general chino definió la estrategia en base a cinco reglas “… medición, valoración, cálculo, comparación y victoria. El terreno da lugar a las mediciones, éstas dan lugar a las valoraciones, las valoraciones a los cálculos, éstos a las comparaciones y las comparaciones dan lugar a las victorias“.

Es cierto que como buen militar no estaba precisamente pensando en vender comida enlatada, pero hay que respetar a un estamento que ha sido capaz de movilizar como nadie a grandes cantidades de personas, alimentarlas, coordinarlas y dirigirlas hacia objetivos preestablecidos. Y en el fondo, ¿no es esa la misión de cualquier empresa?, ¿a caso no es nuestro objetivo quedar por encima de la competencia?

En cualquier caso, es impactante que algo escrito hace ya tanto tiempo siga siendo de vital importancia en el presente: cualquier empresa que quiera tener éxito en su actividad, es decir, que quiera “alcanzar la victoria“, debe seguir esos sencillos pasos, a saber, en primer lugar recopilar datos de su entorno (medición), en segundo lugar analizar estos datos y obtener conclusiones (valoración), en tercer lugar establecer planes de acción que nos acerquen a nuestro objetivo (cálculos) y, finalmente, comparar nuestras fuerzas, situación y planes con los que realiza nuestra competencia a fin de asegurarnos el éxito.

Nuestro querido general dijo también que mediante un profundo análisis era posible saber qué el ejercito saldría ganador incluso antes de la batalla, y tenía razón, si todavía tiene dudas sobre la importancia del pensamiento estratégico sólo piense en la ingente cantidad de dinero y recursos que los gobiernos y las empresas punteras dedican a la investigación de mercados y al establecimiento de estrategias, ¿de verdad piensan que lo hacen para dar trabajo a los analistas?, ¿no será más probable que le hayan cogido el gusto a eso de ser empresas líderes y pretendan mantener esta posición en el futuro?.

Piénselo y decida, pero recuerde que todas las grandes empresas de hoy día, en su momento no fueron más que ideas en manos de personas con mucha ilusión y, sobre todo, con una estrategia clara y bien definida.

La profesionalización de los empresarios

Espero no sorprender a nadie si afirmo que lo que realmente necesitamos para mantener un nivel de vida adecuado es un tejido empresarial estable y solvente, y es que, independientemente de cuestiones ideológicas, son las empresas, tanto públicas como privadas, las que generan trabajo; y el trabajo genera bienestar en diversas formas: retribuciones para los trabajadores, productos y servicios para los usuarios, impuestos para el sector público, etc.

Es por esta razón por la que desde el momento en que entré en la Universidad decidí dedicarme al mundo de la empresa, ya que encontré que era la mejor forma en que podía contribuir a cambiar y mejorar el mundo en el que me ha tocado vivir.

Ya no valen las viejas excusas de falta de tiempo o recursos, una empresa sólida no se distingue por su tamaño, sino por el nivel de profesionalización del empresario que la dirige. Porque ser un buen empresario no significa trabajar más horas que nadie, ni siquiera ser capaz de desarrollar todas y cada una de las tareas de la empresa, “zapateros a tus zapatos”, ser un buen empresario es entender que dirigir una empresa implica desarrollar una serie de actividades específicas cuyo objetivo es, en esencia, asegurar que el resto de empleados puedan llevar a cabo su trabajo en las mejores condiciones.

Es hora de abandonar la creencia, ya antigua, de que para dirigir hay que ser el mejor “currante“, me horroriza escuchar a gerentes de empresas comentar que sus trabajadores nunca llegarán a hacer las cosas tan bien o rápido como ellos las hacía cuando estaba en su puesto.

¿De verdad no nos damos cuenta del peligro que esto entraña?. En una entrevista a Donald Trump, uno de los empresarios de más éxito de las últimas décadas, le preguntaron por su imperio y por lo increíblemente inteligente que debía ser para poder gestionarlo, a lo que él contesto que su único mérito era el de haberse rodeado de un equipo de colaboradores mucho más preparados e inteligentes que él mismo y haber sido capaz de transmitirles una visión y un objetivo.

Ha llegado el momento de que nos demos cuenta que una cosa es fabricar tornillos y otra muy diferente dirigir una empresa que fabrica tornillos.

Porque ser empresario es un trabajo en sí mismo, un trabajo muy exigente que tiene su propio catálogo de conocimientos y herramientas específicas; ser empresario exige una preparación específica, no basta con ser el mejor ingeniero del mundo para montar una empresa, sin embargo, una persona formada en técnicas empresariales puede dirigir a ingenieros y lograr el éxito aunque no sepa nada de ingeniería.

Es ahora o nunca, si queremos que nuestras empresas tengan éxito debemos enfrentarnos a la realidad y tener el valor de actuar, quizás no todos tengamos los conocimientos o experiencia necesarias, si es así, busquemos a quien si la tenga, igual que buscamos el mejor operario para ejecutar un trabajo cualquiera.

Porque el futuro de nuestra empresa, así como de todos los que en ella trabajan, dependen de nuestra capacidad como empresarios, y, en última instancia, de que tengamos el valor necesario para recocer nuestras debilidades y buscar la ayuda de profesionales que puedan aportar valor a la empresa en el ámbito de la planificación y la dirección.

Un equipo gana cuando hay detrás un grupo de entrenadores capaces de motivarlo y marcar la jugada adecuada… no nos equivoquemos, como empresarios esa es nuestra misión: seleccionar a los jugadores, motivarlos y marcar la mejor jugada.

El Análisis de Procesos y la Pyme

Desde hace días le vengo dando vueltas a una de esas frases que nos enseñan desde pequeños: “conócete a ti mismo”. Máximas que todos conocemos, pero que pocos entendemos y aún menos aplicamos de forma activa.

Para mí viene a significa que si quiero comprarme unos zapatos es mejor que sepa que número calzo si no quiero parecerme al payaso zapatones… y, sin duda, es eso, pero es también algo mucho más profundo que alcanza a otros muchos aspectos de la Vida.

Al aplicarlo al mundo de la empresa recordé algo que por obvio muchas veces olvidamos, algo que como empresarios no podemos permitirnos olvidar, y es que está muy bien pensar en la estrategia, hacer planes, controlar el día a día, buscar financiación; pero que todo eso no servirá de nada si no sabemos quiénes somos como empresa, cuáles son nuestros límites y nuestras potencialidades.

Y es que arrastrados por la vorágine del día a día nos olvidamos de que la empresa, de que nuestra empresa, es un organismo vivo, que respira, crece, evoluciona, y que necesita de toda nuestra atención para no caer en malos hábitos.

No en vano a lo largo de mi carrera he visto multitud de empresas pasar por dificultades al aceptar proyectos a los que no han sido capaces de responder adecuadamente… ¿acaso todos esos empresarios no sabían lo que hacían?, no, simplemente sobrevaloraron las capacidades de sus organizaciones.

Estamos plenamente seguros que muchos de los que lean estas líneas pensaran que eso nunca les ocurrirá a ellos, si ese es su caso, pregúntense cuándo fue la última vez que evaluó la capacidad real de la estructura de su empresa, porque seamos serios, cualquier estructura, por muy bien que haya sido diseñada, se desajusta por el simple paso del tiempo: las personas asumen hábitos de trabajo, algunos incorrectos, surgen nuevas necesidades que van siendo incorporadas a la carga de trabajo ya existente, lo que con el tiempo provoca desajustes y descoordinación. Y esto pasa en todas las empresas, sin excepción.

Para evitarlo contamos con una potente herramienta: “El Análisis de Procesos“, herramienta hoy al alcance de cualquier empresa independientemente de su tamaño y cuya función es la de evaluar la situación real de la estructura, analizar cómo se están haciendo las cosas y reordenar las funciones de forma que los trabajos se hagan de una forma más eficiente.

Es un proceso similar al de reordenar un armario trastero, con el tiempo, a fuerza de guardar cosas, de buscarlas, sacarlas y volver a guardarlas el armario nos parece abarrotado, pensamos que es imposible guardar un solo objeto más, si en ese momento nos tomamos el tiempo de sacarlo todo y guardarlo de forma adecuada, de pronto, nos damos cuenta que no sólo tenemos espacio de nuevo, sino que, además, lo encontramos todo con mucha más facilidad.

En las empresas ocurre lo mismo, llega un momento en que parece que la única opción es contratar más personal, poner más ordenadores y comprometer más recursos, cuando lo único que se necesita es que alguien se pare a pensar en lo que se hace y cómo se hace y reorganizarlo de una forma más eficiente.

El análisis de procesos tiene otra gran ventaja para usted, le hace consciente de las debilidades y fortalezas reales de su organización, esto le permitirá establecer planes que reduzcan las primeras y potencien las segundas. Todas las empresas son diferentes, y nuestra obligación como gerentes es la de conocer a fondo nuestras organizaciones y sacar el mayor partido posible de ellas; explotar nuestras diferencias es la única forma de sobrevivir en un mercado cada día más competitivo.

La importancia de la información en la empresa

Siempre se ha dicho que la “la Información es Poder“, sin embargo, esto es sólo cierto cuando somos capaces de comprenderla y utilizarla en nuestro provecho.

Desde pequeño se nos instruye en este arte: se nos enseña a mirar el semáforo antes de cruzar, a leer las instrucciones para montar cualquier aparato, a buscar en un diccionario las palabras que no entendemos por ejemplo.

Y sin embargo, muy pocos empresarios, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, se preocupan por contar con un buen sistema de información, es más, en muchas ocasiones me he encontrado frente a gerentes que se vanagloriaban de “llevar toda la empresa en la cabeza”  todavía hoy algunos de ellos, no saben por qué se vieron obligados a cerrar sus empresas.

El verdadero problema que subyace detrás de estas palabras no es otro que la falta de tiempo. El día a día nos ahoga, estamos tan ocupados con el corto plazo que no nos atrevemos a levantar la cabeza y mirar un poco más allá, y esto es cierto, o lo era antes de la revolución informática.

Hace tan sólo unas décadas, sólo las grandes empresas podían permitirse el lujo de destinar recursos a la recopilación y análisis de información, conceptos como estudios de mercado, previsiones de venta, establecimiento de objetivos, estaban totalmente fuera del alcance de los pequeños empresarios pero hoy en día todo eso ha cambiado, la microinformática unida a potentes herramientas de gestión como los Cuadros de Mandos han hecho posible el milagro.

Pero ¿qué es un Cuadro de Mandos? pensemos en lo que hacemos cuando nos sentamos al volante de un coche: controlamos la presión del aceite, la temperatura del motor, el estado de las luces, la velocidad, el nivel de consumo, la potencia que aplicamos… y todo eso sin levantar la vista de un pequeño cuadro con una serie de relojes y luces. De esta forma podemos saber que todo va bien, o si tenemos que cambiar el aceite o llevarlo para una revisión.

De forma paralela, para las empresas existe lo que se denomina “Cuadro de Mandos”, que es un resumen operativo de toda la información relevante en forma de una serie de luces o alertas que nos indican si todo va bien o si tenemos que pararnos en boxes a hacer algún ajuste.

¿Es que nuestra empresa,  de la que depende nuestro sustento y el de nuestros empleados es menos importante que el bienestar de nuestro coche?  Entonces, ¿por qué no dedicar un momento a planificar su bienestar? la alternativa es conducir hasta que se rompa el motor para después y lanzando balones fuera lamentarnos de nuestra mala suerte.

Y no nos engañemos, no es un problema de recursos o de tiempo, hoy en día las nuevas tecnologías han permitido democratizar sistemas antes sólo al alcance de unos pocos,  cualquiera puede tener el mismo nivel de información y control sobre su empresa que las grandes compañías del IBEX 35,  sólo hace falta voluntad!

Y si tiene dudas sobre cómo hacerlo, pida ayuda, nadie pretende que un gran piloto sepa de mecánica, pero si se le pide que sepa cuando algo no funciona para que los mecánicos puedan trabajar.

En el mundo de la empresa muchos podrán ayudarle a conformar, implantar e interpretar un cuadro de mandos efectivo, pero es su responsabilidad iniciar el cambio que llevará a su empresa al éxito.

La importancia de los análisis de situación en las empresas

Cuando un marino desea trazar una ruta para llegar a su destino, lo primero que hace es coger su sextante, o, en los tiempos actuales consultar su GPS, ya que para poder fijar el camino a seguir es fundamental que sepa exactamente dónde se encuentra.

Si creemos que esto está lejos de nuestro día a día, hagamos un poco de memoria, ¿cuántos de nosotros al bajar al parking de un centro comercial a buscar el coche no hemos tenido que tomarnos un momento y mirar alrededor para situarnos?.

Este principio es válido en muchos aspectos de nuestra vida, simplemente pensemos en el acto de ir a hacer la compra de la semana, ¿no es cierto que antes de ir consultamos, aunque sea de memoria, el saldo de nuestra cuenta corriente para asegurarnos que podemos hacerlo?.

Ahora bien, si saber dónde estamos es tan importante para nosotros en el día a día, ¿por qué nos preocupa tan poco saber dónde se encuentra nuestra empresa antes de tomar decisiones?, ¿por qué pensamos que podemos elegir bien entre varias alternativas cuando ni siquiera sabemos a ciencia cierta que terreno pisamos?.

Lo único que se nos pide como empresarios es que seamos responsables y usemos el sentido común, y qué demuestra más sentido común que conocer exactamente dónde nos encontramos antes de tratar de llegar a ningún sitio.

Pero, ¿cómo lo hacemos?… para saber dónde se encuentra una empresa existe una poderosa herramienta: el Análisis de Situación cuya función es decirnos dónde estamos, cómo hemos llegado y a dónde llegaremos si seguimos el camino tomado.

Como vemos es información básica, sino vital, para la supervivencia de la empresa, y, sin embargo, pocos empresarios cuentan con ella; excusas como “no haber pensado en ello” o “no tengo tiempo” no servirán de consuelo cuando nos veamos obligados a cerrar la empresa por una secuencia de decisiones erróneas.

Y es que, señores, como empresarios estamos obligados a encontrar tiempo para trazar el rumbo, saber dónde estamos, dónde queremos llegar y qué camino estamos siguiendo… es nuestro deber y obligación.

¿Quiere esto decir que es necesario que nos sobrecarguemos de trabajo?, ni mucho menos, quiere decir que debemos comenzar a separar lo importante de lo urgente, que debemos aprender a delegar: existen profesionales capaces de estudiar nuestra empresa y llevar a cabo el análisis de situación, profesionales que, si se lo pedimos, nos darán las claves para que podamos ver de forma adecuada dónde estamos, profesionales que nos proporcionarán la información que necesitamos para tomar decisiones acertadas.

Volviendo a la imagen del principio, su trabajo es pintarle un mapa y decirle dónde está; el suyo, como empresario, es decidir dónde quiere ir y qué camino tomar.

Bancos y Pymes: una Nueva Perspectiva

Desde hace tiempo, cada vez que se habla de la relación entre la Banca y las Pymes parece que el único tema que se toca es el crédito… como empresario me preocupa, y mucho, que la relación entre ambos sectores quede reducido únicamente a este tema.

Y no me malinterpreten, ¡claro que el crédito es importante!, como se ha dicho alguna vez es la sangre que corre por las venas de la empresa… pero de ahí a decir que todos los problemas que actualmente acucian a las pymes se solucionarían “abriendo el grifo” va un mundo, si fuese tan fácil bastaría con una mayor dotación al ICO…

¿Entonces qué?… en mi opinión el problema es mucho más complejo e interdisciplinar, incluye problemas de acceso a financiación, a infraestructuras, a formación, a investigación… pero sobre todo, es un problema de actitudes.

Ahora es cuando la cosa realmente se complica, ya que casi cualquier problema que se pueda diagnosticar tiene una solución más o menos sencilla en el tiempo si hay recursos y voluntad… pero el problema de las actitudes es algo más difícil de solucionar.

Y quede claro que cuando hablo de actitudes me refiero al enfoque con que tanto los empresarios como la banca encaran el problema… me explicaré:

Por parte de los empresarios ya es hora que comencemos a ver a las entidades bancarias no como simples cajas de dinero, sino como lo que son: proveedores de productos y servicios financieros, concepto mucho más amplio e importante que ser simplemente una gran caja fuerte.

Por su parte, los responsables de las sucursales bancarias deben dejar de pensar en términos de debe y haber, y llegar a conocer realmente a sus clientes a fin de poder prestarles los servicios que necesitan, y no aquellos que más les interesan colocarles.

Creo que es importante que bancos y empresarios aprendan a trabajar juntos, ya que es la única forma de contar con un sector productivo estable, capaz de crear riqueza y bienestar, ya que, pese a quien pese, son las empresas las que crean riqueza, puestos de trabajo y generan estabilidad en una Sociedad.

Es en estos momentos cuando me viene a la memoria la historia que solía contar un amigo de mis padres, uno de los muchos que en su época tuvieron que emigrar para ganarse la vida. En su caso, después de dar muchas vueltas terminó en Estados Unidos, y contaba como al poco de estar allí decidió invertir sus ahorros abriendo una pequeña imprenta, como no le llegaba para todo documentó su proyecto y fue al banco a solicitar un crédito, cuál fue su sorpresa cuando, lejos de pedirle hasta la camisa, estudiaron su plan de empresa, lo analizaron y ayudaron a desarrollarlo… incluso le dijeron que le concederían un crédito mayor al solicitado, ya que pensaban que no podría llevar a cabo su proyecto con menos.

Al cabo de los años, esta persona terminó siendo amigo del director de la sucursal que le ayudó en sus inicios, y durante una cena le preguntó cómo es que le habían obligado a aceptar más dinero del que había solicitado (algo impensable de donde venía), a lo que el director le contesto que su negocio era prestar dinero y sacar rentabilidad de sus inversiones, y que para ello necesitaba que los negocios en los que invertía fuesen bien, ya que de esa forma recobraría su dinero, los intereses y la posibilidad de futuros negocios…

Recordando esta historia veo claro que bancos y pymes no son sectores enfrentados condenados a engañarse mutuamente, el día que entendamos esto y logremos trabajar de forma conjunta estoy seguro que veremos la luz al fondo del túnel.

Lo que nuestro campo necesita

Hace ya casi 240 años, en 1776, un grupo de idealistas escribieron “… toda experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, siempre que los males sean tolerables, que a mejorar su situación aboliendo las formas a que está acostumbrada…”

Esta cita pertenece a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ya en ese momento sus fundadores eran conscientes de lo difícil que es conseguir que un grupo humano cambie de costumbres, y sin embargo su tesón y orgullo lograron convertir un sentimiento en una gran nación.

Y la clave es, sin duda, el Orgullo, escrito así, con mayúsculas, algo que el Campo Andaluz está pidiendo a gritos.

Como consultor de Ágora Soluciones llevo años trabajando con el mundo agrícola, y si hay una razón que sea determinante en los problemas que sufre el Campo Andaluz, es, sin duda, la falta de orgullo.

Orgullo entendido en el más amplio sentido de la palabra, he perdido la cuenta de las veces que he escuchado, incluso de boca de los propios agricultores, que el sector debe ser rescatado, que si no se les ayuda no pueden hacer nada, que nadie quiere continuar su labor, que ellos mismos no quieren que sus hijos trabajen en el campo.

Ahora bien, cómo podemos hacer sostenible el que seguramente sea el sector de actividad más potente de la Comunidad Andaluza si las personas que trabajan en él se avergüenzan de lo que hacen. No en vano, sigue siendo una imagen muy asociada al Campo Andaluz la del labriego anciano arando con una mula.

Es hora de despertar, tenemos una de las agriculturas más potentes de Europa, y debemos sentirnos orgullosos de ella, la agricultura debe convertirse en un sector capaz de atraer a personas preparadas, a profesionales del campo, de la logística, de la industria de transformación, hasta crear un entorno de crecimiento económico y del bienestar sin igual a nivel mundial.

Tenemos la tierra, la climatología, el conocimiento y los recursos… tan sólo necesitamos dignificar la profesión, despertar el orgullo por un trabajo bien hecho, el orgullo de ser capaces de salir adelante a pesar de las dificultades, de dejar de mendigar para vivir y comenzar a vivir sin tener que pedir el permiso de nadie.

El valor de la unión... Otro camino es posible

Cuántas veces habremos oído cosas como: “ojalá pudiera hacer…”, “me gustaría pero…”, “si tuviera esto o aquello haría…” y otras frases similares usadas como argumentos irrefutables.

Argumentos sin duda fundamentados en realidades… ahora bien, ¿acaso no existen soluciones alternativas, otros caminos que puedan ser emprendidos?

En realidad si, el secreto se encuentra en poner en práctica un concepto que para nada es nuevo, el de las “Sinergias Empresariales”.

Pero ¿qué es exactamente la sinergia?, y, ¿es realmente algo tan importante?

Si, es tremendamente importante, y todo porque si se logra la alquimia necesaria para crear las “Sinergias” conseguiremos que las reglas de las matemáticas no nos sean de aplicación, y es que la consecución de sinergias es el único método conocido por el hombre (y reconocido por la Ciencia) por el cual se consigue que sumando dos y dos el resultado sean cinco.

Y en qué afecta esto a una pyme, en algo tan simple como crucial, la sinergia consigue que una pequeña o mediana empresa salga al mundo con la potencia y posibilidades de las grandes compañías.

Ahora bien, no es ni mucho menos un camino fácil de recorrer, en nuestra experiencia estamos asistiendo a multitud de movimientos encaminados a lograr sinergias en distintos sectores, algunos consiguen culminar con éxito, otros no, sin embargo el beneficio de lograrlo es muy alto.

Los peligros son muchos, pero teniendo claros los objetivos a lograr, eligiendo bien a los compañeros de viaje y estableciendo desde el principio el papel de cada uno de los componentes de la unión, la colaboración y, por ende, la obtención de sinergias positivas está asegurada, ya que entre otras cosas, cada una de las pymes involucradas logrará, como mínimo:

  • a) Incrementar el volumen de las empresas, permitiéndoles acceder a proyectos o mercados a los que no podrían acceder de forma individual por causa de su tamaño (escasez de recursos financieros, materiales, personales, etc.).
  • b) Mejorar la competitividad, ya que puede ofrecerse un servicio o producto único al cliente que aproveche la experiencia y especialización de cada una de las empresas componentes, de forma que el producto final creado sea superior al que cada una de ellas hubiese podido crear de forma individual.
  • c) Mantener la agilidad de las compañías pequeñas… lo que es una gran ventaja, ya que permite que los productos evolucionen y se adapten a las necesidades de los clientes de forma casi instantánea pudiendo de esta forma adelantar a compañías más grandes con estructuras rígidas.

Y si a estas alturas todavía tiene dudas pregúntese porque las grandes compañías buscan el apoyo de otras empresas de su sector, incluso cuando son competidores directos, para embarcarse en proyectos de grades dimensiones, ¿no será porque esta forma de actuar minimiza sus riesgos y mejora sus posibilidades de éxito?…

Pues si ellas que podrían ir en solitario optan por compartir los proyectos ¿Qué le hace pensar que usted no puede beneficiarse de una estrategia similar?

El Cuadro de Mando integral en la PYME (Curso gratuito)

1. Objetivo del curso

El objetivo del curso El Cuadro de Mandos Integral en la Pyme es el de poner a su alcance las técnicas y conocimientos necesarios para diseñar e implantar un Cuadro de Mandos Integral en su empresa.

El Cuadro de Mandos Integral o Balance Scorecard se ha convertido en los últimos años en una herramienta indispensable en la gestión de empresas de éxito porque permite controlar la evolución de la actividad, y dota a los responsables empresariales de una base de información sólida sobre la que tomar sus decisiones.

En definitiva, en un mundo donde las reglas de mercado cambian constantemente, donde la competencia es cada vez mayor y el margen de error cada vez menor, el Cuadro de Mandos Integral se ha convertido en la mejor brújula para la Empresa.

2. A quién va dirigido

El curso El Cuadro de Mandos Integral en la Pyme va dirigido a gerentes, dueños de empresa, personal administrativo, y, en definitiva a toda persona que tenga bajo su responsabilidad la elaboración de información para la toma de decisiones o, bien, sea responsable directamente de la toma de dichas decisiones.

3. Modalidad

El curso se imparte en modalidad “a distancia”, lo que nos permite contar con la máxima flexibilidad a la hora de su realización.

El alumno contará con el apoyo permanente de profesorado cualificado que se encargará de resolver cualquier duda que le pueda surgir durante la realización del mismo.

4. Costo

Al tratarse de cursos subvencionados a través de la Fundación Tripartita y la Seguridad Social resulta totalmente gratuito para la empresa.

5. Contenido del curso

El curso se compone de dos partes fundamentales:

5.1 – Unidades didácticas

El contenido teórico del curso se resume en las siguientes Unidades Didácticas:

  • Und. 1.- Origen y Aproximación al Cuadro de Mandos Integral.
  • Und. 2.- Elementos de un Cuadro de Mandos Integral.
  • Und. 3.- Implantación del Cuadro de Mandos Integral en la Pyme.
  • Und. 4.- Caso Práctico de Implantación del Cuadro de Mandos Integral en la Pyme.
  • Und. 5.- Aplicaciones
5.2 – Decisor Manager

El curso se complementa con la prestación totalmente gratuita durante tres meses del servicio DECISOR MANAGER.

Decisor Manager es un sistema integrado de asistencia a la toma de decisiones dentro de la Empresa.

Su objetivo es mejorar la calidad en el proceso de toma de decisiones mediante la unión de dos elementos:

a) Software de tratamiento de información: que se instala en la Empresa y permite al usuario gestionar de forma centralizada información de diversas fuentes, así como tratarla y analizarla según diversas técnicas de análisis.

b) Asistencia de Consultor empresarial: cuya función es asistir al cliente en el uso de la aplicación de tratamiento de datos, lo que incluye, apoyarle en temas tales como: la elección los objetivos de control y seguimiento; la selección de las fuentes de información más idóneas según las características de cada cliente; ayudarle en la creación de los informes de control; sugerir al cliente nuevos informes y cruces de información que puedan serle de interés; etc.

En definitiva, la labor del consultor es la de servir de apoyo al cliente en la configuración y desarrollo de su sistema de información y control, pudiendo el cliente apoyarse en él para resolver sus dudas o comentarle sus inquietudes.

Mas información

Descargue la ficha técnica del curso pulsando aquí

Solicite más información llamándonos al teléfono 954 562 895 o en la dirección de correo ignacio_gb@agorasoluciones.net