Presente, pasado y futuro

En nuestra actividad de consultora tratamos a diario con multitud de responsables de empresas, de distintos sectores y tamaños, y, por raro que pueda parecer, en todos ellos detectamos un mismo grupo de inquietudes y preocupaciones… el futuro.

Pensamos que el principal problema de la mayoría de los líderes empresariales de hoy en día es la desorientación, vemos como una y otra vez se aplican estrategias del pasado, y cuando preguntamos las razones por las que se llevan a cabo las respuestas que recibimos son del tipo “porque siempre se ha hecho así”…

Más de una vez hemos tenido que contenernos para no gritar de frustración al ver cómo se aplican una y otra vez estrategias condenadas al fracaso… ¿condenadas?, si, y no porque sean incorrectas, sino porque no tienen en cuenta qué es lo que está ocurriendo ahora mismo, en este presente.

No vamos a poner en duda aquí la importancia de conceptos como la tradición, identidad o coherencia tienen para el desarrollo de cualquier organización empresarial, sin embargo, tampoco podemos poner en duda que en la actualidad estamos viviendo mucho más que una simple crisis económica, se está produciendo un profundo cambio social que afectará tanto a la estructura económica como a la institucional e incluso a la escala de valores que rigen a nuestra sociedad.

Y si esto es así, ¿por qué nos empeñamos en repetir el pasado?, y es aquí donde de nuevo retomo nuestra teoría…. por desorientación, nos aferramos a aquello que funcionó anteriormente, a lo que siempre ha funcionado, a la tradición… como humanos necesitamos cierta seguridad en el futuro, contar con patrones de comportamiento que sean mínimamente predecibles y es eso, y no otra cosa, lo que nos proporciona el pasado.

Sin embargo, en este presente que nos ha tocado vivir, germen del futuro que viviremos, las aplicación de antiguos conceptos por sí mismos no tiene cabida… los mapas por los que guiábamos nuestras acciones han dejado de ser fiables, ha llegado el momento de confeccionar nuevos mapas.

Lo que ahora se necesita es una generación de líderes valientes que sean capaces de adentrarse en mares incógnitos y elaboren los nuevos mapas, personas que se adentren en lo desconocido y abran nuevos caminos.

Personas valientes, si, pero no imprudentes… no se trata de comenzar una alocada carrera hacia adelante que nos llevará inexorablemente al abismo, se trata más bien de analizar en profundidad el presente y tratar de averiguar por dónde se desarrollará el futuro, se trata de crear nuevas herramientas que nos ayuden en la travesía y, sobre todo, de controlar los riesgos… porque probar algo nuevo no debe significar dejarse llevar, todo nuevo paso debe ser controlado y medido y, si no da los resultados esperados, corregido.

Se trata, en definitiva, de dar forma al futuro, de encontrar nuevos caminos… y esto es, en el fondo, una gran noticia, una magnífica noticia ya que el cambio en los paradigmas abren oportunidades de negocio donde antes no las había… ahora, como en el tiempo de los grandes descubrimientos geográficos, el premio será de aquellos que se atrevan a ir en su busca.

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