Lo que nuestro campo necesita

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Hace ya casi 240 años, en 1776, un grupo de idealistas escribieron “… toda experiencia ha

demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, siempre que los males sean

tolerables, que a mejorar su situación aboliendo las formas a que está acostumbrada…”


Esta cita pertenece a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ya en ese

momento sus fundadores eran conscientes de lo difícil que es conseguir que un grupo humano

cambie de costumbres, y sin embargo su tesón y orgullo lograron convertir un sentimiento en

una gran nación.


Y la clave es, sin duda, el Orgullo, escrito así, con mayúsculas, algo que el Campo Andaluz

está pidiendo a gritos.


Como consultor de Ágora Soluciones llevo años trabajando con el mundo agrícola, y si hay una

razón que sea determinante en los problemas que sufre el Campo Andaluz, es, sin duda, la falta de orgullo.


Orgullo entendido en el más amplio sentido de la palabra, he perdido la cuenta de las veces

que he escuchado, incluso de boca de los propios agricultores, que el sector debe ser

rescatado, que si no se les ayuda no pueden hacer nada, que nadie quiere continuar su labor,

que ellos mismos no quieren que sus hijos trabajen en el campo.


Ahora bien, cómo podemos hacer sostenible el que seguramente sea el sector de actividad

más potente de la Comunidad Andaluza si las personas que trabajan en él se avergüenzan de

lo que hacen. No en vano, sigue siendo una imagen muy asociada al Campo Andaluz la del

labriego anciano arando con una mula.


Es hora de despertar, tenemos una de las agriculturas más potentes de Europa, y debemos

sentirnos orgullosos de ella, la agricultura debe convertirse en un sector capaz de atraer a

personas preparadas, a profesionales del campo, de la logística, de la industria de

transformación, hasta crear un entorno de crecimiento económico y del bienestar sin igual a

nivel mundial.


Tenemos la tierra, la climatología, el conocimiento y los recursos… tan sólo necesitamos

dignificar la profesión, despertar el orgullo por un trabajo bien hecho, el orgullo de ser capaces

de salir adelante a pesar de las dificultades, de dejar de mendigar para vivir y comenzar a vivir

sin tener que pedir el permiso de nadie.

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