La otra cara de la crisis

Estábamos el otro día tomando un café haciendo un descanso en el trabajo y, cómo no, comentando el tema de la Crisis, con los consabidos argumentos del alto número de parados, de las subidas de impuestos, de la falta de crédito… un panorama cuando menos desalentador.

Volvíamos ya al despacho con los ánimos un poco decaídos cuando, sin saber muy bien por qué, vino a mi memoria la imagen de mi abuelo, una persona que, como otras muchas en este país había vivido una guerra y, más aún una post-guerra, que había pasado por muchas estrecheces y había tenido que comenzar de cero en varias ocasiones y que, sin embargo, se esforzaba siempre por ver el lado positivo de las cosas y recordé como de pequeño siempre me contaba, entre otras muchas cosas, como había descubierto que si escribías la palabra “crisis” en japonés y luego leías los dos dibujos que la componen por separado podía leerse “peligro” y “oportunidad”.

Lo cierto es que no entendí muy bien lo que esto significaba hasta hace unos días, cuando después de cerca de un año de trabajo todo un equipo de trabajo formado por representantes de Agora Soluciones, Fundación Caja Rural y Agronuba conseguimos que un grupo de personas muy dispares en su carácter y circunstancias lograran ponerse de acuerdo para constituir una “Comercializadora” para el vino a granel producido por las cooperativas vitivinícolas de la provincia de Huelva.

Todo comenzó hace un poco más de un año, cuando Agro-Onuba (institución vinculada a la Caja Rural del Sur) nos encargó realizar un estudio de la situación actual del sector cooperativista del vino en la provincia de Huelva.

Tras recopilar e interpretar los datos de los últimos ejercicios, las conclusiones no eran nada alentadoras, el sector se encontraba en dificultades, poco a poco su posición se estaba deteriorando y no parecía que los esfuerzos por frenar esta tendencia estuviesen dando los frutos deseados.

Ante esta situación, responsables de la Caja Rural nos pidieron que nos reuniésemos con los Consejos Rectores de las Cooperativas implicadas con la finalidad de buscar una posible solución, con la dificultad añadida que en el pasado ya se había intentado coordinar el trabajo de las distintas Cooperativas sin éxito.

En cualquier caso, comenzamos a trabajar con las Cooperativas, y efectivamente nos encontramos con un gran número de obstáculos, la mayor parte de ellos derivados de posiciones individuales derivadas de las distintas estrategias productivas y comerciales que cada Cooperativa había ido desarrollando con el tiempo.

Sin embargo, en esta ocasión tuvimos éxito, no sin grandes dificultades conseguimos acercar las posiciones de las distintas cooperativas, logrando que finalmente hace unos días se hiciese realidad el nacimiento de una “Comercializadora” que tiene la misión de aunar esfuerzos y posicionar en el mercado un producto común a todas las Cooperativas.

El día de la firma lo celebramos como corresponde, sin embargo no dejaba de preguntarme por qué en esta ocasión habíamos tenido éxito cuando antes todos los esfuerzos habían sido en vano, no pecaremos  de falsa modestia insinuando que nuestro trabajo de preparación previa y mediación no tuvo nada que ver, sin embargo tenía que haber algo más… y fue entonces cuando recordé las enseñanzas de mi abuelo: crisis era sinónimo de peligro pero también de oportunidad.

Se hizo entonces evidente que en este caso la Crisis nos había proporcionado un enemigo común a todas las Cooperativas participantes, lo que sin duda facilitó que llegaran a la conclusión de que para hacer frente a las grandes dificultades por las que atravesaba el Sector era necesario aunar esfuerzos y, por así decirlo, remar todos en una misma dirección.

En cierta forma, lo que pasó es que las políticas individuales quedaron aparcadas con la finalidad de poder hacer frente a una situación compleja, en consecuencia, se hizo evidente que la situación de crisis vivida llevaba el germen de la solución en su propio seno.

Por consiguiente, antes de pensar que los acontecimientos actuales nos llevan a un callejón sin salida, recordemos que siempre será posible encontrar un resquicio, un ladrillo suelto o un pequeño asidero que nos permita salir adelante… la cuestión es ¿estamos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades que se nos presentan?

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