La Estrategia en la Empresa

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Hoy nos hemos levantado un poco filósofos, nos viene a la memoria la frase aquella que afirma que ninguno de nosotros somos una isla… aunque a veces no estaría mal, sobre todo si se parece a esas que salen en las postales.

Ya en la oficina no podía quitarme esa idea de la cabeza y al mirar a mi alrededor me di cuenta que ese mismo principio es totalmente aplicable a mi empresa y, por extensión, a todas las demás empresas.

El problema es que así dicho suena muy bien, pero repasando experiencias pasadas nos hemos dado cuenta de la cantidad de proyectos, tanto propios como de terceros, que han fracasado por no tener en cuenta este principio tan básico.

La arrogancia de pensar que estamos en posesión absoluta de la verdad, de que lo que tenemos o pensamos es lo mejor, está en la base de los mayores fracasos empresariales, y todo por no pararnos a pensar en cómo encajamos nosotros y nuestras ideas en nuestro entorno.

Vamos, que al final nuestros profesores de la Universidad tenían razón, en los negocios es necesario contar con una estrategia, o como ellos decían, debemos desarrollar el pensamiento estratégico.

Claro que no todo el mérito es suyo, hace ya 2000 años un general chino definió la estrategia en base a cinco reglas “… medición, valoración, cálculo, comparación y victoria. El terreno da lugar a las mediciones, éstas dan lugar a las valoraciones, las valoraciones a los cálculos, éstos a las comparaciones y las comparaciones dan lugar a las victorias”.

Es cierto que como buen militar no estaba precisamente pensando en vender comida enlatada, pero hay que respetar a un estamento que ha sido capaz de movilizar como nadie a grandes cantidades de personas, alimentarlas, coordinarlas y dirigirlas hacia objetivos preestablecidos. Y en el fondo, ¿no es esa la misión de cualquier empresa?, ¿a caso no es nuestro objetivo quedar por encima de la competencia?

En cualquier caso, es impactante que algo escrito hace ya tanto tiempo siga siendo de vital importancia en el presente: cualquier empresa que quiera tener éxito en su actividad, es decir, que quiera “alcanzar la victoria”, debe seguir esos sencillos pasos, a saber, en primer lugar recopilar datos de su entorno (medición), en segundo lugar analizar estos datos y obtener conclusiones (valoración), en tercer lugar establecer planes de acción que nos acerquen a nuestro objetivo (cálculos) y, finalmente, comparar nuestras fuerzas, situación y planes con los que realiza nuestra competencia a fin de asegurarnos el éxito.

Nuestro querido general dijo también que mediante un profundo análisis era posible saber qué el ejercito saldría ganador incluso antes de la batalla, y tenía razón, si todavía tiene dudas sobre la importancia del pensamiento estratégico sólo piense en la ingente cantidad de dinero y recursos que los gobiernos y las empresas punteras dedican a la investigación de mercados y al establecimiento de estrategias, ¿de verdad piensan que lo hacen para dar trabajo a los analistas?, ¿no será más probable que le hayan cogido el gusto a eso de ser empresas líderes y pretendan mantener esta posición en el futuro?.

Piénselo y decida, pero recuerde que todas las grandes empresas de hoy día, en su momento no fueron más que ideas en manos de personas con mucha ilusión y, sobre todo, con una estrategia clara y bien definida.