¡Hablemos claro!

El Mundo, tal y como lo conocíamos ha desaparecido, ha cambiado y no volverá a ser el mismo que era.

La crisis en la que nos hayamos inmersos está forzando cambios en las bases mismas que estructuran nuestra Sociedad, generando cambios en todos los niveles: financiero, empresarial e incluso en la psicología colectiva.

Estamos ante una encrucijada, que, sin temor a equivocarnos, podríamos definir como de proporciones históricas. Y, como en todo momento de cambio profundo, las decisiones que se tomen afectarán el devenir de nuestro futuro, tanto a nivel personal como profesional.

Es momento para grandes decisiones, y la primera, y quizás la más importante, sea aquella que implica establecer cómo vamos a enfrentarnos a la actual situación.

En este sentido tan sólo hay dos caminos posibles: podemos ponernos a la defensiva, esconder la cabeza bajo tierra y esperar a que amaine la tormenta confiando en que alguien venga a socorrernos; o, podemos abrir bien los ojos, observar los cambios que se están produciendo y buscar la forma de, no sólo sobrevivir a ellos, sino de aprovechar las oportunidades que sin duda surgirán.

Porque no olvidemos que todo gran cambio supone el fin de un determinado statu quo, que es inexorablemente sustituido por un nuevo orden de las cosas, y sólo quien es capaz de mantener la calma y aprovechar sus oportunidades, se verá realmente beneficiado por la nueva situación y no nos engañemos, las oportunidades surgirán y, si no las aprovechamos nosotros, serán otros quienes lo hagan.

Así ha sido a lo largo de la historia, y así será, sin duda en esta ocasión.

Es necesario que en este punto hagamos una precisión, no estoy diciendo que la situación sea fácil, ni que no existan peligros, estoy diciendo que es necesario abrir los ojos y tomar decisiones.

Evidentemente, no todas las decisiones que se tomen serán acertadas, es más, probablemente ante las nuevas situaciones no existan soluciones perfectas o únicas, pero es nuestra responsabilidad como empresarios asumir y gestionar la incertidumbre que nos envuelve en estos momentos, ya que, efectivamente como empresarios nuestro trabajo es asumir riesgos, pero, y he aquí un importante matiz, riesgos controlados.

Y es un matiz importante, ya que si lo pensamos un poco, veremos que entre un deportista de élite que se gana la vida bajando a toda velocidad por la ladera de una montaña sobre unos esquíes y un inconsciente, la única diferencia es que el primero es plenamente consciente de los peligros a los que se enfrenta, y se ha preparado a conciencia para superarlos.

En consecuencia, es necesario que comencemos a actuar como verdaderos empresarios, lo que significa tomar decisiones y asumir riesgos, pero riesgos controlados.

Y para conseguir esto tenemos que abandonar viejos hábitos y adoptar nuevas formas de trabajar, en concreto me refiero a la forma en que la gran mayoría de los empresarios nos fiamos de nuestra intuición y conocimiento del Mercado, de nuestros clientes y proveedores.

Hasta el momento, las empresas han sido como barcos que surcaban las aguas de una tranquila cala, sin ningún tipo de obstáculo, más allá de los otros barcos que se pudieran cruzar en nuestro camino.

En este entorno, el empresario podía dejar pasar oportunidades, seguro de que otras ocuparían su lugar, y al tomar decisiones no hacía falta realizar un esfuerzo previo por contrastarlas, ya que en el peor de los casos, si se cometía un error, era relativamente fácil remediarlo, bastaba para ello llamar al director del banco, al cliente o proveedor indicado y renegociar condiciones, al fin y al cabo el margen de maniobra con el que se contaba era muy amplio.

Sin embargo, en la actualidad la situación ha cambiado, la marea ha bajado de golpe y ha dejado al descubierto multitud de obstáculos y peligrosos bajíos… la capacidad de maniobra de las empresas se ha visto drásticamente limitada y, cualquier error que se comete se paga muy caro.

En este nuevo entorno, nuestra intuición y conocimientos previos a penas si nos ayudan a encontrar nuestro camino, vamos a ciegas, es necesario que elaboremos nuevos mapas que nos ayuden en nuestra travesía.

Llegados a este punto a nadie se le escapa que en la actualidad, muchas de las cosas que dábamos por sentado han perdido su vigencia. Lo que creíamos inamovible de repente se tambalea y es aquí donde se encuentra el peligro, pero también la oportunidad.

Pensémoslo de esta forma, esas rocas que se tambalean ante nuestros ojos pueden enterrarnos, pero también están sacando a la luz nuevos espacios. Se trata de empresas de la competencia que siempre parecieron inabordables, o segmentos de mercado que antes no eran interesantes, incluso nuevos nichos de mercado que se abren ante nuestros ojos: si quieren un ejemplo baste indicar la proliferación de empresas que actualmente ofrecen sus servicios para el mantenimiento y reparación de edificios vacíos o en desuso, una actividad que no existía hace sólo unos años.

Pero para poder navegar con seguridad por estas nuevas aguas, es necesario que, en primer lugar, hagamos una revisión profunda de nuestra propia empresa, si la comparamos con un coche, es necesario conocer cuál es el estado del motor, el nivel de combustible y suministros para determinar qué podemos hacer y durante cuánto tiempo.

En paralelo, antes de fijar ningún rumbo, con independencia de cuál sea, debemos tener muy claro si estamos en condiciones de abordarlo o, en su defecto, que necesitamos para llegar a buen puerto, ya que si de partida no contamos con las condiciones adecuadas el naufragio estará asegurado, y siempre es mejor abandonar una nave en mal estado y volver a intentarlo con una nueva, que empeñarse en hundirse con la nave, lo que puede ser muy noble, pero es poco práctico y a la postre no servirá de nada a nadie.

Como conclusión podríamos decir que “Ahora” es necesario sumar a esa visión e intuición que tenemos como empresarios un análisis riguroso y una buena planificación antes de tomar cualquier decisión o afrontar cualquier rumbo.

0 Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*